José Luis Caballero, autor de novela negra: “Lo difícil no es conseguir la información, sino saber analizarla”

José Luis Caballero es un tipo interesante. Igual te habla de los conflictos éticos del periodismo como de asesinatos en los años del pistolerismo. Tal vez sea porque esa versatilidad define también su trayectoria: ha ejercido el periodismo, escribe novela negra y, a la vez, husmea en archivos y bibliotecas sobre el pasado de su ciudad, Barcelona. Charlamos con él en el bar Velódromo, que en otro tiempo fuera santuario para tantos escritores y periodistas. No os extrañe si durante nuestra charla se cuela algún fantasma del pasado…

Por Aureli Vázquez

Acabas de publicar Enigmas de la historia de Barcelona (L’Arca) ¿Qué tienen los libros sobre Barcelona que funcionan tan bien en el mercado editorial?

Barcelona es una ciudad muy interesante; comparada con París, que siempre se ha dicho que es una ciudad revolucionaria, yo creo que la supera. Ha sido una ciudad caótica desde el punto de vista histórico, violenta, con grandes explosiones de rebeldía. Todo eso le ha dado a la ciudad lo que podríamos llamar una ‘vida interior’, un caldo de cultivo para historias de todo tipo, desde negras y violentas hasta historias divertidas.

En tu libro tienen un peso especial las historias oscuras, negras…

Es un poco mi desviación profesional: yo soy un escritor principalmente de novela negra y de espionaje, y he buscado en esa dirección. Puede parecer que es exagerado hablar de esa parte oscura de la ciudad, pero es que también se habla mucho de esa otra parte tan maravillosa, de las ferias y congresos, de la ciudad olímpica y todo eso… Y la Barcelona subterránea existe. En esta ciudad, cada treinta o cuarenta años ha habido una quema de conventos, se han hecho cosas tan bárbaras como arrastrar por las calles el cadáver de un gobernador militar al que acababan de asesinar… Se han hecho cosas terribles. Yo creo que es interesante sacar ese aspecto de la ciudad, que no deja de ser tan barcelonés como la Sagrada Familia.

Barcelona ha vivido realmente épocas oscuras: pistoleros, atentados, pestes…

Sí, es verdad. Aunque también es muy típico de las ciudades de Europa. En la Edad Media, muchas otras ciudades europeas padecieron la peste, por ejemplo.

Quizá al ser una ciudad amurallada Barcelona lo sufrió especialmente…

Esa ha sido una de las características principales. Es una ciudad amurallada en un territorio relativamente pequeño donde creció rápidamente la población. Estaban hacinados completamente. Yo recuerdo haber leído cifras del siglo XIX, que es la peor época en este sentido, donde se veía que la densidad de población era superior a la de Shanghai, por ejemplo. La gente iban pegados unos a otros prácticamente. La calle Nou de la Rambla en aquel entonces era una vía ancha, y fijaos lo que es ahora en comparación… Esa era Barcelona: una ciudad insalubre, difícil para vivir, donde las epidemias de peste, cólera o tifus eran el pan de cada día. La gran peste del año 1348 se llevó por delante casi a un tercio de la población. Y el asalto al Call de los judíos fue una masacre, con una destrucción cultural terrible. Los bombardeos de la Guerra Civil fueron también un episodio trágico… En fin, Barcelona es una ciudad muy bonita pero tiene un pasado realmente trágico.

El libro se divide en seis partes. ¿Fue una estructura premeditada o una necesidad de poner orden al final de completar el trabajo?

Mi manera de trabajar es ponerme a escribir. Es en una segunda fase cuando voy ordenando un poco. Al principio tienes mucha información que puedes encontrar con bastante rapidez: libros, material de internet… Luego el problema será clasificarlo todo. Yo, por ejemplo, tenía claro que quería hablar de lugares que tuvieron su importancia pero que ahora han desaparecido. Y tenía muy claro también que debían aparecer personajes que habían influido en la vida de Barcelona, sin ser necesariamente nacidos en la ciudad; es el caso de El Vaquilla, Cagliostro o Felipe V. Este último condicionó mucho la vida de la ciudad, en algunos casos haciendo grandes barbaridades… pero está claro que ejerció una influencia.

enigmes de la historia de barcelonaEn el libro se nota tu afición por la novela negra…

Sí, yo me considero principalmente un escritor de novela negra. Eso me ha hecho buscar en la actividad ‘subterránea’ de Barcelona, lo tenía claro desde el principio. Busqué los lugares donde habían sucedido estos sucesos, algunos escabrosos, otros divertidos y otros terroríficos, como la ‘vampira’ de Barcelona, o el crimen de Carmen Broto. Hay gran cantidad de asesinatos cometidos también en los años 20, con pistoleros de la patronal que asesinaron a más de 200 dirigentes obreros y sindicalistas; esa Barcelona que Mendoza explotó también. Prácticamente había un crimen diario, ya fuera una bomba o un asesinado a tiros, ya fuera por la policía o los paramilitares de la patronal. Con eso podrías llenar no un libro, sino dos.

¿Es Barcelona un buen escenario para la novela negra?

Yo creo que casi todas las ciudades podrían serlo, porque desgraciadamente el crimen es algo muy extendido, y el ser humano es un asesino en potencia por naturaleza. El maestro Vázquez Montalbán ya hizo una disección de lo que puede dar de sí Barcelona en este sentido. Pero Borges decía que tampoco es necesario reflejar exactamente la realidad, que para eso somos escritores.

Eres periodista, pero también escritor de ficción. ¿Con cuál de estas dos facetas te sientes más a gusto?

En términos hegelianos, podríamos decir que hay una dialéctica que resuelvo rápidamente poniéndome a escribir. Cuando veo que no llego más allá con los hechos, porque no hay documentación o porque no consigo avanzar más, me lo invento; lógicamente, no lo haré pasar como relato periodístico porque hay una parte de ficción. Por eso he escrito novelas de ficción basadas en personajes reales. Yo creo que las dos cosas se complementan bien.

En tu libro hablas de un periodista de investigación, Josep Maria Planes, que murió tiroteado por husmear más de la cuenta. ¿Qué queda hoy de este periodismo de investigación?

Hace tiempo publiqué un ensayo que titulé Periodistas o lacayos (ed. Meteora), en el que me cuestionaba la profesión de periodista –también la mía–. Quiero creer que sigue existiendo un cierto periodismo de investigación, de profesionales buscando no tanto la verdad, sino datos veraces, cosas que realmente han pasado. Yo creo que sigue haciéndose, pero cada vez menos.

Pero predomina habitualmente el chivatazo o la filtración, más que la investigación, ¿no crees?

Sí. Yo recuerdo que cuando empecé a trabajar en la profesión, un ‘dossier de prensa’ era una recopilación de informaciones que tú recogías para ponerte al día, con recortes de prensa, informaciones que habías conseguido a partir de charlas, etc. Hoy en día, en cambio, un ‘dossier de prensa’ es algo que te dan desde cierto ministerio, o gabinete de prensa, con lo que les interesa que publiques. Es un detalle muy importante: todos sabemos que eso es lo que quieren que tú publiques, pero no es periodismo. En Canadá, cuando un periodista deja la profesión para ir a un departamento de comunicación de una empresa, deja de pertenecer a la profesión periodística. Cuidado, esto no quiere decir que tengamos que caer en el ‘purismo’: un periodista no tiene que ser ‘objetivo’, porque todo el mundo tiene su ideología; lo que tiene que ser un periodista es leal, honrado. La labor del periodista no es quedarse sentado en su ordenador esperando a que le envíen cosas, sino investigar, contrastar.

La palabra ‘Secreto’ da título a tres de tus libros sobre Barcelona; en este último has optado por la palabra ‘Enigma’. ¿Es una decisión de la editorial? ¿O tuya?

En principio es una decisión editorial, después de algunas charlas que tuvimos. Para mí, ‘secretos’ eran cosas que se conocían pero habían quedado más o menos ocultas, quizá porque eran feas de contar, como por ejemplo el mercado de esclavos que hubo junto a la Plaça Nova en Barcelona. Cuando nos planteamos el concepto de ‘enigma’, pensamos más bien en el terreno de lo posible/imposible; cosas para las que a veces ni siquiera tenemos una respuesta.

¿Qué parte del éxito de un libro atribuyes al título de un libro?

Yo creo que es muy importante. El título y la portada, no sabría decirte en qué porcentaje. Por ejemplo, la marca Barcelona sabemos que vende. Pero ese título tiene que responder a las expectativas que generas, claro.

La estructura del libro está formada por una colección de cápsulas independientes –a veces relacionadas entre sí, y otras no tanto-. ¿Te facilita eso el proceso de escritura?

Sí, lo facilita, porque vas escribiendo la información a medida que la vas consiguiendo. Yo tengo la suerte de que trabajo escribiendo en casa. Escribo dos o tres cosas a la vez, que no tienen nada que ver una con la otra. Este tipo de trabajo es verdad que facilita las cosas. Lo difícil no es tanto escribir, sino buscar la información. Lo que no puedes hacer es buscar sólo un tipo de información para ceñirte al esquema, sino que consigues toda la información posible y luego la vas organizando.

Así que no diferencias entre una fase de documentación y otra de escritura…

No. De hecho, muchos editores creen que es así, pero a veces, hablando con el editor me preguntan: ¿cuándo podrás empezar a enviarme algo? Les respondo: ¡ya! Yo nunca he separado esas dos fases de forma tan clara. Ni siquiera cuando escribo una novela. Yo voy escribiendo y documentándome a medida que lo voy necesitando y conforme van fluyendo las ideas.

Escribir sobre Barcelona tiene ‘trampa’ por la enorme cantidad de rumores y falsas informaciones que circulan por los blogs, ¿no crees?

Una de mis facetas, que es la de escribir sobre servicios de inteligencia, me sirve para ser metódico con la información. En una de las reuniones que hice con profesionales de estos servicios me decían que el principal problema no es encontrar información, sino analizarla correctamente. Ellos me decían que el 90% de sus informaciones proceden de informaciones abiertas, públicas. Otra cosa es escoger las informaciones que realmente necesitas y analizarlas. Si ves una información repetida mil veces pero el origen es falso, está claro que tienes que buscar otras vías. Una de las cosas que hago mucho es partir de algunos blogs que son más serios para hallar una primera fecha, y luego busco en periódicos de la época para contrastar si realmente eso ocurrió en esa fecha. A veces te encuentras muchos errores. Si no hay manera de contrastarlo, al menos procuro citar la fuente de donde he sacado esa información y la dejo en el aire. Por supuesto, es el caso de las presuntas apariciones de fantasmas…

la-ciudad-silenciosa-Hablemos de tu experiencia con las editoriales. Una de las grandes quejas de los escritores es la dificultad de distribuir y promocionar un libro. ¿Cómo crees que está resuelto este tema?

Yo creo que no está resuelto. Mi experiencia como un autor un poco todo-terreno, que ha bregado con muchas editoriales, es que la distribución es un problema al que se enfrentan todos los escritores. Salvo algunas de las grandes editoriales, que tienen su propia distribuidora, los demás tienen auténticos problemas de distribución. Es una faceta de la publicación que es cara, difícil… para llegar a todos los puntos de venta de un territorio como España hace falta muchas furgonetas y, al final, un señor con una vespa. Todo esto es caro y creo que está sin resolver.

¿Qué valoración harías de tu relación con las editoriales, en general?

Esto es como la aparición del demonio en el Tibidabo: es una cuestión de fe. Tú tienes un libro, te lo publica una editorial en la que confías… y esperas que te hagan una liquidación de derechos de autor todos los años. No tengo motivos para pensar que mi editorial me hace trampas, pero también es verdad que no tengo modo de comprobarlo. El hecho de tener un agente literario sí te garantiza esas cosas, porque ellos tienen medios y conocimientos para comprobarlo. Tengo claro que mi trabajo es escribir, y a partir del momento en que le entrego el libro, entiendo que empieza su trabajo, que lo hará tan bien como sepa. A veces, su trabajo será proponerme cambios, y les hago caso porque entiendo que ellos saben más sobre cómo vender un libro. Soy absolutamente respetuoso con el trabajo de los editores. El mío es contar historias.

Se respira un aire de pesimismo en el mundo del libro, compartido por libreros, editores, escritores… ¿Compartes esa sensación?

Yo no soy pesimista. Creo que el libro está en crisis desde que yo tengo memoria; todo está en crisis permanentemente. Estamos en una sociedad cambiante. ¿Por qué iba el libro a ser diferente? Si el libro tiene que desaparecer, desparecerá, pero yo no creo que vaya a hacerlo.

¿Cómo ves el ebook? ¿Crees que ya es un formato maduro?

Yo creo que está aún en mantillas. Hay muchos problemas, sobre todos de derechos de autor, de piratería, de diversidad de plataformas… Todavía es pronto para ver con claridad si es el modelo del futuro. A medio plazo quizá sí, porque es una buena manera de leer libros y de que lleguen a todo el mundo; por ejemplo, a lectores de habla hispana que viven en Estados Unidos, o incluso en China.

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