Cómo seducir a una pequeña editorial sin sufrir (ni hacer sufrir)

Manual de supervivencia para escritores (III)

Foto: Espai Literari
Por Aureli Vázquez *

Enviar una novela inédita a una gran editorial es lo más parecido que conozco a meter un mensaje en una botella y lanzarla al océano. Y, ya puestos, es posible que la sensación de soledad sea también similar. Por eso cada vez hay más autores que optan por probarlo con una editorial pequeña. Me parece una decisión acertada, a pesar de que obviamente la dificultad de acceder a la edición siempre está ahí. He tenido ocasión de vivir la experiencia desde la perspectiva del autor y también, ahora, como responsable de una pequeña editorial; con toda modestia, confío que estas pautas os puedan resultar útiles. Así pues, ¿qué hay que tener en cuenta cuando enviamos nuestro manuscrito a un pequeño editor? Aquí van algunas pistas.

Afinidad: antes de decidirnos por una editorial, conviene consultar su catálogo y sus colecciones. Si nuestro libro es una novela y lo enviamos a una editorial especializada en ensayo, no solo estaremos perdiendo nuestro tiempo, sino incordiando innecesariamente un editor/a. Analizamos también la temática, el tipo de libros, el estilo… probablemente descubriremos un hilo conductor en el criterio de edición. Se habla a menudo del desprecio de las editoriales hacia los autores, pero a veces los autores no se dan cuenta de que también están despreciando una editorial enviando sistemáticamente un escrito sin que tenga ningún sentido.

Calidad: ¿de verdad quieres seducir una pequeña editorial? Escribe un gran libro. Lo sé, no es garantía de nada, pero vaya si ayuda. ¿Y qué quiere decir calidad? ¿Existe tal cosa? Sí, existe. Y con unos indicadores de objetividad bastante definidos. Por ejemplo: un texto muy bien escrito y muy bien planteado, sin errores sintácticos ni faltas de ortografía –creedme, esto ya os colocará entre una selecta minoría–. Y después ya entran los factores subjetivos: una buena trama, interesante y lógica. Personajes trabajados, con relevo y rasgos característicos. Un final cuidadoso, pensado, coherente…Criterio comercial: sí, aunque parezca increíble, los editores quieren vender. A algunos autores esto los parece perverso y maquiavélico, pero olvidan que este es exactamente el paso previo a que se puedan ganar la vida escribiendo –el gran sueño de la inmensa mayoría de autores/as–. A pesar de todo, si algo caracteriza los pequeños editores es que arriesgan. En muchos casos, por encima de lo que sería lógico; así que no carguemos las tintas contra las editoriales que tratan de poner cordura en sus inversiones. El concepto ‘comercial’ es diferente para cada editorial; las hay que saben vender muy bien los libros de ciencia ficción, o el ensayo, o un determinado tipo de novela… Pero quien más quien menos ha desarrollado un olfato sobre lo que puede funcionar bien y el que no.

Véndete a ti mismo/a: ya lo has oído, te tienes que vender. Tranquilo/a: no hace falta que hagas de comercial de telefonía, ni que te conviertas en un Jerry Maguire, pero la pura verdad es a que al editor/a le gustará saber en quién está confiando su dinero. Sé tú mismo, pero no te cortes ni un pelo: di si has publicado con otras editoriales, si conoces el ámbito sobre el cual trata tu libro, si te implicarás en la comercialización de la novela, si escribes un blog… No hay que decir que todo esto es irrelevante si tu libro no tiene calidad o no encaja, pero no tengas ninguna duda que influye positivamente.

Sé modesto/a: cómo, ¿pero no me tenía que vender? Sí, pero venderse no significa necesariamente ser un pedante o comportarse como un creído. Más bien al contrario. No conozco ningún pequeño editor que no aprecie la modestia de sus autores. Al fin y al cabo, tendrá que tratar con ellos durante meses, o quizás años… Nota: no, no es buena idea que presumas de haber autopublicado con éxito la misma novela que ahora estás ofreciendo a la editorial. De hecho, es una muy mala idea; para empezar, has quemado un mercado que el pequeño editor ya no podrá aprovechar, y es posible que hayas pisado la correcta comercialización del libro.

Sé directo/a: Deja los discursos grandilocuentes para los políticos. Envía un mail corto, directo y, si es posible, ameno. Da algunas pistas (pocas) sobre quién eres y, si es el caso, sobre lo que has publicado. Acompáñalo de una sinopsis y de un par de capítulos. Ya has tirado la caña: veremos si tu anzuelo era el más adecuado…

Relaciónate: ¿de verdad quieres ser visible para los editores? Sigue este consejo: relaciónate. No, no digo que seas un pelmazo/a, sino que te dejes caer por jornadas literarias, presentaciones de libros, cursos, charlas, seminarios… Cuando llegue el momento, tendrás ocasión de conocer en persona un editor/a o un autor que te pueda orientar. Paciencia y ¡a disfrutar del trabajo!

(*) Este artículo se publicó originalmente en L’Illa dels Llibres.

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1 comentario en Cómo seducir a una pequeña editorial sin sufrir (ni hacer sufrir)

  1. Pienso yo que en lo que se refiere a una realización de un contexto para llevarlo y ser visible para una editorial, podría si tener muchos de los aspectos dichos anteriormente pues la calidad, dependiendo el tema que sea. Es bastante importante también lo que puede ser el impacto que genere en cada uno de sus lectores.

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