” Me gusta pensar que publicar significa compartir cosas mías con gente que a lo mejor no voy a conocer nunca”

Narrar la experiencia del ‘movimiento 15-M’ desde una óptica literaria y con pluralidad de puntos de vista. Ese era el reto que se planteó Núria Curcoll (Barcelona, 1989), y para ello escogió un momento clave: el desalojo de la plaza de Catalunya. El resultado es el libro Dia de neteja (Día de limpieza), una colección de once relatos que, en conjunto, suman once puntos de vista sobre el 15-M.

No es tu primera experiencia literaria. Has ganado varios premios literarios y fuiste finalista publicada del Premi Tinet 2014, del Ayuntamiento de Tarragona, Òmnium i Editorial Cossetània, pero Dia de Neteja es tu primer libro. ¿Cómo ha sido esta aventura editorial?

Mis experiencias en certámenes literarios me las he tomado siempre como si alguien me dijera “venga, va, vas bien”. Cuando una editorial se interesó en publicar mis relatos, el “venga va”, se convirtió en un empujón de energía genial.

¿Cómo surgió la posibilidad de publicar con tu editorial?

Creo que nos tropezamos, Espai Literari conmigo y yo con ellos. Y al levantar la cabeza y mirarnos nos caímos bien, supongo. Yo había enviado mis relatos a diferentes editoriales de más renombre, y aunque alguna de ellas había valorado muy bien los textos me dijeron que no era momento de publicar algo sobre el 15M, y que no les encajaba el hecho de que fuera medio ficción medio crónica, era demasiado arriesgado. Cuando uno pica puertas hay las que no se abren, como estas editoriales, y otras que sí se abren. Una de ellas fue la de Arcadi Oliveres, que me hizo el prólogo y a quien estoy muy agradecida.

Pasó el tiempo, aparqué el proyecto, y un buen día entré casualmente -a modo del que curiosea metiendo las narices en algo y al final cae dentro del todo- al antiguo local de Espai Literari, en Barcelona. Ese fue el tropiezo. Una editorial y una escritora novicias que se encuentran para hacer un primer tramo de camino juntas. Espai Literari tuvo el coraje suficiente para apostar.

¿Qué esperabas de este primer libro?

Esperaba hacer llegar mis textos a algún sitio, gente que los recibiera y que los leyera, o al menos los hojeara. Me gusta pensar que publicar significa compartir cosas mías con gente que a lo mejor no voy a conocer nunca. Además, quería que un tema como el del 15M –que aunque haya quedado atrás, creo que sigue teniendo actualidad, ya que las dificultades sociales no han cambiado–, no se encasillara a cierto tipo de gente o de temas, ya que la clave para entenderlo fue justamente la diversidad y la puesta en común de ésta. Por la misma razón quería que mis relatos no tuvieran un destinatario concreto, que pudieran interesar a cualquiera, incluso a quien no se enterara de lo que fue el movimiento de “los indignados”. Estoy contenta porque creo haberlo conseguido, guiándome por los comentarios que me han hecho los lectores.

Dia de Neteja es un juego literario en el que diferentes personajes imaginarios relatan en primera persona su perspectiva del desalojo del 15-M en plaça Catalunya, una narración en multiperspectiva creada a través de relatos. ¿Qué es este género literario (el relato) para Núria Curcoll?

En este caso enfoqué el relato como una cata. Pequeñas catas de diferentes puntos de vista. Probaturas, tanteos del universo no delimitado de cada personaje. Me lo pasé bien escribiendo. Como cuando uno tiene hambre y hay un surtido de comida, y puede morder de cada plato la parte que le apetece; luego se atiborra, se completa. Los relatos eran juegos, para al final construir esa recopilación de momentos y vivencias que inventé desde la experiencia de un día real, y ese formato me permitió tocar esa plurifonía, que además considero clave para la aproximación de aquel día.

¿Por qué un libro sobre el 15-M tanto tiempo después? ¿Qué querías transmitir? ¿Viviste el movimiento en primera persona?

Sin implicarme del todo frecuenté la plaza durante aquellos días. Observaba el funcionamiento de las comisiones y escuchaba los debates. Una noche decidí quedarme a dormir allí, y me desperté en medio de la plaza rodeada de policías. Fue un día largo en el que parecía no haberme despertado del todo, estaba alucinada pensando que no podía ser verdad. No volví a mi casa hasta el anochecer. Los días siguientes tuve que escribir todo lo que pensé y lo que vi para poder vaciarme un poco y quedarme tranquila. Para darme cuenta de que seguía con ganas de escribir sobre el desalojo de la plaza necesité algún tiempo más, y luego el tiempo de creación y el de encontrar una editorial dispuesta a publicarlo. Y al fin y al cabo, la lucha pacifista que se produjo durante aquellos días sigue vigente en muchas partes, en casas, famílias y colectivos, y desafortunadamente las actuaciones policiales siguen siendo polémicas.

¿Con cuál de los personajes o de las perspectivas que relatas te identificas o cuál sería Núria Curcoll? ¿Cómo has construido los diferentes puntos de vista?

Todo esto empezó con un relato mío, que como ya he dicho fue casi como un vómito durante días. Lo arreglé, le di forma. Y tiempo después, justo antes de publicarlo, lo deseché. Era horrible, sólo tenía sentido para mí, no para el libro. Así que de los que quedan no hay uno con el que me identifique más. Todos recuperan algo de mí, y ninguno forma parte de mi propio relato.

Para escribir sobre lo que yo no vi, me serví de lo que oí. Durante los días que siguieron todo el mundo hablaba de eso. Ahora parece lejano, ya no se habla casi del tema, pero en aquel momento la gente explicaba su experiencia o daba su opinión; desde quien estaba en medio del meollo hasta quien estaba en casa mirándolo por la tele, quien salió corriendo para juntarse a la sentada, quien estaba trabajando, quien no se enteró de nada hasta el mediodía, incluso quien no le daba importancia o quien no era afín al movimiento, etc. Me empapé de esas historias. Además me estuve informando sobre el tema por mi cuenta. Si en medio de un relato me perdía, bastaba con entrar un momento a internet donde había y hay muchísimo material; vídeos, textos, fotos.

Tu libro empieza con el relato de Maria. ¿Por qué escogiste un sueño como inicio? ¿Es intencionado empezar la historia del desalojo con el punto de vista de alguien que debía estar allí pero ese día no estaba?

Hubo gente implicada que no estaba allí en ese momento aunque hubiera querido estarlo. No me parecía justo, y quise imaginarme su despertar y voz. Esa voz se llamó María. Se hubiera podido llamar de muchas otras maneras, hubiera podido tener una família diferente, soñar con cosas distintas, pero salió así. María se preocupó por la plaza hasta en sueños. Ordenando los relatos pensé que merecía ser la primera.

¿Cuánto tiempo necesitaste para acabar Dia de Neteja?

Menos de un año, no sé concretarlo. Lo escribí con descansos, con placer y gusto, cuando me apetecía retomaba escenas allí donde las había dejado o incluso creaba alguna nueva.

¿Utilizas alguna metodología concreta para escribir?

No puedo definirla. Con Dia de neteja las cosas iban saliendo muy solas, ya digo que escribía sólo si me apetecía, dejaba a medias un personaje y empezaba con otro. Se construían ellos mismos, milagrosamente llenaban el papel con las cosas que me pasaban por la cabeza aún sin reflexionarlas. No sé, algo así. Por eso me gusta escribir, porque es algo que hago con la sensación de que no depende del todo de mí aunque sea bajo mi responsabilidad.

Has cursado el grado de Estudios Literarios en la UB, has hecho cursos de Narrativa y Novela en el Ateneu Barcelonès y eres titulada en Interpretación de Texto en la Escola Eòlia. Parece que tienes claro que quieres ser escritora. ¿Cuáles son las principales dificultades para sobrevivir profesionalmente en el mundo literario?

Es imposible sobrevivir escribiendo, así que no lo hago, sobrevivo con otras cosas. Lo difícil es no tener un nombre. Los libros cuestan dinero, cuesta que alguien pague diez euros por un libro de una autora joven. Y hay muchísimos escritores jóvenes, que se añaden a los veteranos, y los hay que son muy buenos. Me dijeron una vez que no nos podemos quejar, que si en algún momento ha habido facilidades para ser escritor es ahora: hay educación, información, oportunidades. Claro, ahora también hay escritores a patadas, todos los que quieras. Los talentosos, los mediocres, los que se venden, los que interesan, los que se arriesgan, los aburridos, los que tienen suerte. Hay que ver aún, codeándome con los demás, qué sitio me gano.

¿Qué balance haces de esta primera experiencia?

De aprendizaje, de avance. De ilusión, y también de esfuerzo y de que las cosas no son ni tan difíciles como nos parecen ni tan fáciles como las quisiéramos. Con Dia de neteja he tenido una primera oportunidad, pero no quisiera que fuera la única. Ahora tengo en mente proyectos nuevos, que no tienen nada que ver. ¡El agua me da más sed!

 

 

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