Julia Villares: “siempre he sentido la necesidad de escribir… pero ahora me siento escritora”

Por Jordi Izquierdo.

Julia Villares Anllo nació en Galicia, pero emigró a Barcelona a los dieciocho años. Trabajó como tejedora y administrativa en una industria textil, cursó bachillerato nocturno y estudió Asistente Social / Trabajadora Social, profesión que ejerce. A la vez,  estudia en Aula de Lletres para convertirse en escritora. Hoy está en Taller de letras para presentarnos sus dos libros, No le hables mal de mí al niño y Vidas marcadas.


¿Desde cuándo se siente Julia escritora?

Que siento la necesidad de escribir, desde muy joven. Sentirme escritora … ahora empiezo tímidamente. Una cosa es tener un libro publicado y otra sentir que una ya es escritora. Un colega, con cinco libros publicados, me dijo una vez que hasta el  tercero, no se sintió escritor. Yo tengo dos en las librerías.

¿Cómo se convence a una editorial para que publiquen a una escritora novel?

La convence el manuscrito enviado: que la obra esté bien trabajada, bien escrita y presentarla correctamente. Si no lo hacemos así, puede que el editor la descarte, aunque sea una buena historia. Lo siguiente es que al equipo le parezca publicable y haga una valoración positiva.

¿Cómo nace tu primer libro, No le hables mal de mí al niño?

Nace de una anécdota. Un día entré en una charcutería en la que había una dependienta joven. Por supuesto no se llamaba Maribel, como la protagonista del libro. Lo único que recogí de aquella chica fue su actitud con el público que atendía, que me pareció incorrecta, debo añadir. Así decidí crear una historia, narrada por la protagonista desde la edad adulta y con el peso de las experiencias vividas, empezando por los primeros recuerdos que tenía desde la infancia, y también los años previos a lo que la memoria abarca, pero que su madre le ha ido contando.

Barcelona es el cuadro de tus historias ¿Qué tiene esta ciudad para que escribas sobre ella?
No tengo una explicación para esto. Supongo que responde a mi inquietud  por reflejar lo que veo desde donde estoy, por transmitirlo como una realidad. Y es en Barcelona donde vivo, me muevo, observo y veo.

La década de los 80, está presente en tu primer libro. ¿Por qué escoges esa década?

Desde los años 60 y 70, ha venido llegando a Barcelona mucha gente de otras regiones de España. Maribel, la protagonista, es hija de inmigrantes. La situé entre las generaciones nacidas por entonces en esta ciudad, donde habían arraigado sus padres. En los 80 es cuando Maribel alcanza la edad para moverse.

Maribel es la protagonista de No le hables mal de mí al niño. Un personaje que no te deja indiferente cuando lees el libro. ¿Cómo nace este personaje?

Nace con la propia historia, a partir de la charcutería. Los personajes se crean y se les da un carácter, se les puede presentar como buenos, malos…  En este caso, partiendo de la anécdota que me la inspiró, yo creé un personaje bastante antipático, de entrada, pero eso responde a los “humos” de la adolescencia. Desde luego, no es un personaje plano, tiene mucha vitalidad, lucha por lo que quiere; tropieza, cae, se levanta… Ésta es Maribel

Tu segundo libro, Vidas marcadas, es una selección de relatos ¿Cómo nacen estos relatos?

Inicialmente, pensaba escribir novelas. Luego, cuando me puse a buscar editorial para  mi primer libro, me interesé por concursos literarios, como una posibilidad de empezar a abrirme camino, pero la mayoría,  pedía relatos cortos. Así, empecé a pensar alguna historia de pocas páginas, mientras seguía con el proceso de publicar la novela. Y me encontré bien en eso de no tener los personajes tanto tiempo en la cabeza, como es el caso de la novela, sino que, en un plazo corto, ya lo tenía resuelto.

Escribir Vidas marcadas fue dar otro ritmo a mi proceso creativo, explorar una forma, mucho más concisa, de inventar historias que entretengan al lector. Si alguno de los cuentos le despiertan preguntas o ideas en que pensar, quizá sea porque estoy en contacto con la realidad.

Lo que es un signo en tu literatura, son los hechos cotidianos, donde todos nos podemos sentir identificados. ¿Te inspiras en todo lo que te rodea?

A menudo sí, en la situación social y las condiciones que viven ciertos estratos y su lucha para sobrevivir con dignidad. Así surgió Tirando del hilo, uno de los relatos que componen el libro. Pero el problema, o aislamiento, de los barrios dormitorio —lo cual refleja—, no es nuevo; existe desde que los núcleos urbanos crecen y se edifican viviendas más baratas en el extrarradio. Tampoco es nueva la diferencia de criterio entre padres e hijos, a la hora de elegir carrera u oficio para los segundos y que éstos se rebelen, por poner algunos ejemplos. El hecho es que veo lo que pasa, intento comprender a las personas y, luego, algunas cosas, situaciones o actitudes que me llaman más la atención,  me generan ideas que me gusta desarrollar y convertir en relato literario.
Hablas en Vidas marcadas de la amistad, la soledad, el amor, ¿Son la base de la vida?

¡La pregunta del millón! Probablemente, la base sea el conjunto que lo comprende todo y, todo, va trazando la capacidad de seguir adelante: hay momentos, etapas, personas importantes en la vida de cada uno. Se trata de encajar cada cosa en el momento que a cada uno le llega. Y, siempre, poner de nuestra parte para ver la botella medio llena. Así es como lo entiendo yo.

¿Nos puedes adelantar algo de tus próximos proyectos?

Puedo decir que estoy escribiendo otra novela. Y sólo puedo adelantar que no habrá personaje antipático, aunque sí habrá personajes luchadores.

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