Sí quedan adjetivos para describir a Messi… o la pobreza del léxico periodístico

Messi: eléctrico, vibrante, astuto y casi siempre resolutivo. Foto: FCB.

“Se han acabado los adjetivos para describir a Messi”, proclamaban orgullosos algunos comentaristas deportivos el día en que el fenómeno argentino se marcó una jugada de órdago en la final de la Copa del Rey. Decir que se han agotado los adjetivos para describir a este o a cualquier otro jugador no solo es una imprecisión; es, además, una hiperbóle poco justificada. Si bien es cierto que el periodismo deportivo se encuentra sometido a menudo a las exigencias de la inmediatez, también lo es que la riqueza léxica de la profesión deja mucho que desear. Un gran jugador merece un gran esfuerzo de adjetivación.

Para aquellos que no estén familiarizados con las proezas del crack barcelonista, resumiremos la jugada en cuestión como una sucesión de quiebros, fintas y amagos que burlaron uno tras otro a todos los defensas del rival (el Athletic de Bilbao, para más señas). No hace falta ser un enfermo del fútbol para darse cuenta de que Leo Messi es un jugador brillante, y de que sus jugadas extraordinarias se cuentan por decenas, lo que tal vez explica la sequía de adjetivos de algunos periodistas. La socorrida frase “este tío es de otro planeta” puede jusificarse, e incluso aplaudirse, como un jocoso resumen de un estado de opinión compartido por toda la afición -la azulgrana y parte de la que no lo es-. De ahí que ‘extraterrestre‘ sea un adjetivo divertido y hasta cierto punto adecuado en un determinado contexto… pero pobre a estas alturas.

Por supuesto, tampoco nos sirve ya el ‘impresionante‘ ni el tan manido ‘espectacular‘. Pero si Messi es un jugador extremadamente hábil, diestro en todos sus quiebros e incluso escurridizo cuando se trata de robar la cartera a los defensas, ¿por qué no calificarlo de asombroso, sensacional e insólito? Parece ser que, además, Messi es un jugador caracterizado por su visión estratégica del juego, o eso dicen los que entienden. Así que se trata de un delantero avispado, astuto, sagaz, perspicaz.

Por otro lado, Leo Messi, como otros jugadores a los que se califica con el adjetivo de ‘extraterrestre’, parece ser una persona de carácter tranquilo. Maneja las situaciones difíciles con temple y no se deja llevar por la tensión del momento. De modo que es un jugador flemático, impasible, imperturbable.

A partir de ahí, se abren múltiples posibilidades de adjetivación. Por ejemplo, la que podríamos bautizar como ‘línea de alta tensión’: eléctrico, vibrante, trepidante, oscilante... O también la línea ‘resultadista’: efectivo, decisivo, resolutivo, desequilibrante. La imaginación puede dar lugar a convertir a cualquier jugador, y por supuesto a Messi, en lo que el narrador quiera. Por ejemplo, en un cazador. Desde este punto de vista puede ser voraz, insaciable o incluso sanguinario. Metafóricamente hablando, claro está. Y si de algo sabe el periodismo deportivo es de comparaciones bélicas, así que un ataque de Leo también puede ser destructivo, devastador, exterminador, aniquilador...

Hay que entender, dirán los más condescendientes, que los periodistas no son académicos de la lengua, y que después de todo se deben a su público. De acuerdo, si con ello quieren decir que su público está formado por un hatajo de descerebrados. Pero como es posible que no sea así, y teniendo en cuenta que la herramienta básica de los periodistas son las palabras, no parece fuera de lugar plantear la necesidad de enriquecer el lenguaje que se utiliza. No es necesario renunciar al tono divertido que exige el contexto. Sin ir más lejos, el ínclito José María García popularizó una serie de términos de factura propia con una buena dosis de creatividad: abrazafarolas, tribuletes, lametraserillos… El lenguaje es rico, y sus posibilidades creativas también.

A.V.Ch.

¡Suscríbete a nuestro newsletter!

* = campo obligatorio

powered by MailChimp!

Be the first to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo no será publicada.


*